Castellano Català "El futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños"
Mucho antes de que el hombre habitara la tierra, habitaban en ella virtudes y pasiones.
A pesar de las grandes diferencias que existían
entre unas y otras, siempre vivieron en armonía y, un día en el que todas andaban aburridas, a la Imaginación (que ya sabes como es) se le ocurrió una idea:
- ¿Por qué no jugamos al escondite?
Todos se miraron sorprendidos...
- ¿Y quién se queda para contar? -preguntó la Duda.
- ¡Yo! ¡Yo!... -gritó la Locura, y empezó a contar... Pero del 5 pasaba al 80, de ahí al 27, al 48, al 72 y así siguió hasta que finalmente llegó al 100. Entonces grito: "¡Quién no se ha escondido tiempo ha
tenido!"
Y se habían escondido todos menos uno: el Amor. Corrió y corrió de un lado a otro sin saber donde esconderse... Pero el Amor, tan indeciso como siempre, no sabía qué hacer, hasta que al final se escondió tras unos matorrales.
La Locura comenzó a buscarlos y los fue encontrando a todos: a la Pereza, que estaba tirada a sus pies y ni siquiera se había molestado en esconderse; a la Imaginación que como siempre, estaba en las nubes; a la Inocencia, escondida detrás de sus propias manos; al Rencor, que se enfadó cuando le encontraron; a la Esperanza que, ilusa, creía que nadie podría encontrarla jamás; a la Generosidad, a la Avaricia, a la Envidia...
Entonces ya sólo faltaba el Amor, pero por más que la Locura buscaba y buscaba no conseguía encontrarlo. Y pasaron días, y todos ayudaron a buscarle... Pero por más que gritaron que saliera ya, que el juego había terminado, el Amor no salió a su encuentro: y es que ya sabes que el Amor no acude cuando le llamas, sino cuando él quiere.
Entonces la Envidia, tan envidiosa como siempre, se acercó a la Locura y le susurró al oído:
- El Amor está escondido entre los matorrales
Y allá se fue la Locura en busca del Amor... Pero por más que miraba y miraba no veía nada. Entonces metió la mano pero se pinchó con una zarza: y es que ya sabes que a veces hacer que el amor salga duele.
La Locura, ya enfadada y cansada, cogió una trilla y comenzó a pinchar, pero no encontraba nada... Hasta que oyó un grito: "¡Ay! ¡Ay!" Y salió el Amor con los ojos ensangrentados.
Todos lloraron desolados y se preguntaban qué sería ahora de ellos. La Locura había dejado ciego al Amor y ésta, al ver lo que había hecho, le pidió mil y mil perdones y dijo:
- No os preocupéis: a partir de hoy yo seré sus ojos.
Desde entonces ha llovido mucho, pero todavía hoy el Amor es ciego y la Locura son sus ojos."